viernes, 11 de abril de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (XVII) - The End


THE END (1949- 1979)

Ponemos punto y final, no sólo a esta interminable serie de artículos, sino a los propios Marx en este blog. Hemos hablado de todas sus películas, de la vida que llevaron fuera de esta, y como no podía ser de otro modo, toca cerrar este gratificante, aunque exhaustivo, especial de la mejor manera posible, hablando de lo que fueron sus vidas tras su "último" largometraje.
Groucho consiguió finalmente triunfar en la radio, y posteriormente en televisión gracias a su programa You Bet Your Life, el cual fue todo un éxito hasta su cierre en 1961. Además de eso, publicó una serie de libros como Groucho y yo (el cual en mi opinión es de lectura obligada para todos los marxistas), Memorias de un amante sarnoso, y Las cartas de Groucho. Como curiosidad, durante un tour por Alemania en 1958, visitó el lugar exacto donde estuve el bunker de Hitler en Berlín, y donde murió. Allí mismo bailó durante dos minutos un pasos de Charleston, asegurando que era una satisfacción, tras los 6 millones de judíos que había asesinado el dictador austriaco, ridiculizar un poco más aquel lugar. 
Participó en un sin fin de programas de televisión, y apariciones estelares en series de televisión, siendo seguramente la más recordada su visita al programa de Bill Cosby. Un año después, en 1974, recibió un Oscar Honorífico en su última gran aparición en público. La ovación de esta, tras anunciar Jack Lemmon su nombre, fue épica. Allí tuvo palabras para Chico y Harpo, quien posteriormente habían fallecido, para Margaret Dumont, la cual siempre considerada como la "hermana" Marx, y a Erin Fleming. Esta última fue la secretaria y "compañera" de Groucho durante sus últimos años de vida. Siempre ha habido cierta polémica en cuanto a la figura de esta antigua actriz canadiense. Si bien es verdad que cuidó en cuerpo y alma a Groucho, y ayudó a recuperar la notoriedad de este como figura pública, al parecer tuvo problemas legales con los hijos del actor tanto durante esos años como tras su muerte.
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Chico y Harpo continuaron actuando en teatros y salas de variedades, además de alguna que otra aparición en televisión. Participaron junto a Groucho, aunque por separado, en la película Historia de la Humanidad, donde Chico daba vida a un monje que acompaña a Colón en su primer viaje a América, Harpo a Isaac Newton, y Groucho a Peter Minuit (quien compró la isla de Manhattan a los indios por una miseria).
En 1947 apareció un artículo en la prestigiosa revista Newsweek en la que aseguraban que Groucho, Harpo, Chico y Zeppo habían firmado para aparecer en una película autobiográfica. Esta no llegó a realizarse, pero habría supuesto la primera intervención de los hermanos juntos desde 1933. Cuando si aparecieron juntos, además de Gummo, fue en el programa Tonight! America After Dark, dirigido por Jack Lescoulie. Fue la primera vez que actuaron los cinco hermanos.
(Harpo, Zeppo, Chico, Groucho y Gummo)
Chico murió en 1961, con 74 años debido a Arteriosclerosis. Tuvo una hija, Minnie, a la que estuvo muy unido durante toda su vida.
Harpo murió en 1964 a los 75 años. A pesar de perseguir mujeres constantemente durante toda su filmografía, en la vida real estuvo felizmente casado con Susan Fleming, con la que adoptó tres niños y una niña. En una entrevista afirmó que adoptaría tantos niños como ventana tenía su casa, así cuando se iba a trabajar, todas ellas tendría a un pequeño diciéndole adiós. 
Gummo murió en 1977 a los 83 años. Durante su vida fue un respetable hombre de negocios, y supo vivir apartado de la sombra de sus hermanos. 
Groucho falleció cuatro meses después de Gummo, a la edad de . Debido a su fuerte enfermedad nunca supo de la muerte de este. Se casó tres veces y tuvo 3 hijos. Sin restar mérito a Chico, y especialmente a Harpo, la figura de Julius Henry Marx es a día de hoy una de las conocidas y respetadas, no sólo del mundo de la comedia, sino del cine en general.
Zeppo dejó este mundo en 1979, a los 78, habiendo adoptado dos hijos. Continuó trabajando toda su vida como representante.
No son poco los artístas que reconocen a día de hoy la influencia de la filmografía Marxista. Tanto por el estilo de Groucho, las expresiones faciales de Harpo y su inteligente silencio, y la habilidad de Chico de hacer el piano un instrumento divertido.
Un artista muere en cuerpo, pero jamás en alma. El legado de los Marx está ahí, al alcance de nuestras manos. Sus películas, sus libros, sus entrevistas, sus vídeos en internet, todo está ahí para vosotros. Os animo a descubrirlo.

@solocineclasico

lunes, 7 de abril de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (XVI) - Amor en Conserva (1949)


LOVE HAPPY (6/10)

El robo era un misterio para todos. La policía no consiguió descubrir nada. El FBI estaba en ascuas. Hasta que me llamaron a mí y resolví el caso: Me entregué.

En la carrera de los Marx hubo éxitos, fracasos, sorpresas y decepciones. Aunque sin poder catalogar su última como película como fracaso, sí que supuso una ligera decepción. Rodar la cinta no fue del agrado de ninguno de los Marx. Los agotó fisicamente tantos algunas de las escenas, como cumplir el horario de producción sabiendo que era su propio dinero el que estaba en juego. Ya hemos comentado anteriormente que Groucho no volvió a disfrutar de los rodajes de una película tras la muerte de Irving Thalberg, y su única motivación era la económica. Al igual que Chico, siempre necesitado de dinero, lo que impulsaba a Harpo a terminar de formar el trío.
Tras el estreno de Una Noche en Casablanca deciden nuevamente retirarse del mundo del cine. Al menos esa era la intención de Chico y Groucho. No lo tenía tan claro Harpo, quien desde hacía tiempo venía escribiendo el argumento de una película con él como protagonista. La United Artist, a través de Mary Pickford, decide producir la cinta a cambio de que sean los 3 hermanos los que aparezcan en ella, y no únicamente Harpo. Los Marx se reunían nuevamente para rodar su decimotercera película.
Amor en Conserva, o "la película de Harpo", presenta a un torpe detective (Groucho), que a su vez nos narra el caso de la desaparición de un precioso collar de diamante, y de como acaba en las manos de un integrante de una obra de teatro (Harpo) mientras robaba comida para su grupo, el cual sustrae el collar por accidene escondido en una lata de sardinas. Entrarán en escena una temible banda liderada por una femme fatale quien anda tras el collar, y los cuales saben que Harpo sabe donde se encuentra. Lo difícil será hacerle hablar.
Considerada como la peor película de los Marx, me cuesta catalogarla como tal. No sólo como la peor, sino además como una cinta de los Marx. Es una historia hecha por y para Harpo en la que sus hermanos se metieron con calzador, teniendo Chico un par de escenas torpes y casi sin sentido, y Groucho más de los mismos, apareciendo únicamente al principio y al final en cuatros escenas mal contadas. Es Harpo quien cuenta con los mejores momentos de la cinta, que desafortunadamente no son demasiados, pero si permiten conocer y entender un poco más el arquetipo de personaje al que este siempre daba vida. Pero por esta misma razón, me cuesta en un principio considerarla como una cinta más de los Marx, más bien de Harpo + 2. 
Quizás el dato más curioso de esta película no sea que es la "última película" de los Marx, sin contar el fragmento en el que participan en Historia de la Humanidad, o la película de Harpo, o que Groucho aparezca con su auténtico bigote, y no el que se pintaba siempre... sino que es una de las primeras películas en la que vemos en escena a Marilyn Monroe. Comparte una divertida escena junto a Groucho en la que apenas tiene una frase pero que ha acabado haciendo más conocida la película que por si mismo. Llegó a tal punto, que se reeditaron posters de la película con la imagen de Marilyn en ella, a pesar del escaso minuto en el que aparece.
Esto ya si supuso la retirada definitiva del cine de los Marx. No volverían a aparecer en pantalla hasta ocho después, aunque apenas unos minutos junto a un reparto plagado de estrellas. Lo que cada uno hizo mientras tanto, será de lo que hablemos en el próximo artículo.

Aquí podéis ver la película completa:

@solocineclasico

viernes, 4 de abril de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (XV) - Una noche en Casablanca


A NIGHT IN CASABLANCA (7,5/10)

-Es usted la mujer más hermosa que jamás he visto.
-¿De veras?
-No, pero no me importa mentir si con ello saco algo.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, debido a dificultades económicas, y tras el éxito vivido por los hermanos respectivamente en los diferentes actos públicos en los que participaron, decidieron reanudar su aventura cinematográfica una vez más. Para ello contaban con un guión trabajado por Joseph Fields y Roland Kibbee que la Metro guardaba buscando realizar una parodia de la exitosa cinta protagonizada por Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, y dirigida por Michael Curtiz, Casablanca, de la competencia, la Warner. La Metro deseaba llevar a cabo la cinta, pero tras anteriores colaboraciones con los hermanos Marx, y la edad de estos ante una película con cierto esfuerzo físico, las dudas planeaban por todo el estudio. Es por ello que los propios hermanos decidieron participar en la producción poniendo dinero de su propio bolsillo.
La historia arranca en la mítica ciudad de Casablanca, poco después de la Segunda Guerra Mundial. Tres gerentes del hotel Casablanca han muertos en extrañas circunstancias. Tras esta conspiración se encuentra el criminal de guerra nazi Heinrich Stubel (Sig Ruman), que ansía hacerse con el cargo de gerente para poder así encontrar un tesoro nazi oculto en el hotel. Aunque contra todo pronóstico, el hotel nombra gerente al peculir Ronald Kornblow (Groucho), el cual, fiel a su estilo, pondrá de patas de arriba el hotel con ayuda de Corbaccio, un entrañable estafador de turistas, y Rusty (Harpo). Ante dicho impedimento, Stubel hará todo lo posible para acabar con Kornblow, a la vez que tratará de evitar al teniente Pierre Delmar (Charles Draker), quien sabe de la existencia del tesoro, y a quien nadie parece dispuesto a escuchar salvo su novia Annette (Louis Collier).


Los Marx volvían a ser tan caóticos como cuando se etapa en la Paramount, a pesar de notar los años, y de las directrices heredadas por Thalberg y la Metro. Eso si, un villano bien represantado por el genial Sig Ruman, que ya había trabajado con ellos en A night at the opera y A day at the races, lo que permitía a los hermanos como siempre aliarse con la pareja en apuros.
Y fue sin duda alguna la película que los Marx se tomaron más en serio. Principalmente Groucho, y es que era su dinero el que ponían en juego ante una película pesaba. Para empezar, cumplieron un tiempo de rodaje ajustado, dirigidos por un buen director como fue Archie L. Mayo.
El propio Groucho afirma en su libro Groucho y yo, que el rodaje supuso un suplicio para ellos en el sentido físico, como he recalcado anteriormente. Especialmente en la escena final cuando han de subirse a un avión en marcha en plena pista de aterrizaje desde una escalerilla.


Además del famoso mito acerca de la "denuncia" de la Warner a la Metro por usar Casablanca en el título. Según la versión oficial, la primera productora exigió a la de los Marx que quitase el nombre de la ciudad Marroquí del título ya que se trataba de una propiedad intelectual de la Warner. Lo que realmente ocurrió es que Warner pidió ver el guión y argumento de la película ante la posibilidad de que esta fuera una parodia de una de sus cintas más exitosas. La Metro tenía en mente en un principio hacer toda una parodia de esta usando personajes nombrados como Humphrey Bogus. Groucho sacó beneficios publicitarios de esto al responderles en una carta en la que ignoraba que el nombre de Casablanca fuera propiedad de nadie, y que pensaba que el público sería capaz de diferenciar a Ingrid Bergman de Harpo. La Warner dio marcha atrás, aunque finalmente la cinta se convirtió más en un parodio de este tipo de cintas, que de la propia Casablanca.
A pesar del relativo éxito de la cinta, los Marx volvieron a alejarse del cine durante 3 años. Momento en el que volverían por petición de Harpo para realizar una cinta que este mismo había escrito.


@solocineclasico

domingo, 30 de marzo de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (XIV) - EEUU entra en la segunda guerra mundial (1941-1945)


Sería insensato afirmar que los hermanos Marx decidieron abandonar el cine en 1941 por la entrada de su país al conflicto bélico, ya que, ¿cuándo más necesario la comedia que en tiempo duros como los que se avecinaban? Ya habían contribuido a animar a la nación entera durante la gran depresión con sus películas. No, la decisión había sido tomado con anterioridad. Pearl Harbor fue algo que posteriormente les haría recapacitar sobre su influencia en el público como figuras conocidas de la comedia.
Al igual que cuando la Paramount rescindió su contrato y trataron de buscarse la vida por su cuenta con mayor o menos acierto, ahora los Marx volvían a encontrarse en la misma situación.
Harpo, haciendo nuevamente gala de su admirable patriotismo, se unió a estrellas como Fred Astaire y Lucille Ball para vender bonos de guerra.
Chipo formó una orquesta con la que se fue de gira, y en la que este la dirigía mientras hacía payasadas propias de los Marx ante la complicidad del público.
Por su parte, Groucho volvió a una de sus grandes aficiones, la radio. En ocasiones, para entretener a las tropas, aunque volvió a fracasar en dicho medio, por lo que los productores decidieron dejarle sin el programa. Es por ello que se unió a Harpo en la gira de estrellas para vender bonos. En la primera parada nadie fue capaz de reconocerle sin el bigote y el puro, por lo que se volvió a subir al tren y al bajar recibió la mayor de las ovaciones imaginable. Nadie vendió más bonos durante la guerra aquel mes que ellos.
Tras acabar la guerra, los hermanos volverían con un proyecto que ellos mismos iban a financiar. Una parodía de una de las películas más míticas de la historia del cine.

miércoles, 26 de marzo de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (XIII) - Tienda de Locos (1941)


BIG STORE (8/10)

-¡Tendremos vino!
-¡Y mujeres!
-¡Y canciones!
-¡Y mujeres!
-¡Y caviar!
-¡Y mujeres!
-¡Y... más mujeres!
Hoy toca reivindicar, y sabéis lo que me gusta. Hoy toca reivindicar una película, y esa es de los hermanos Marx. Se trata por supuesto, de Tienda de Locos. La primera película de los Marx que vi siendo aún un mocoso al que no le gustaban las películas en blanco y negro porque eran "antiguas". Se lo debo a mis padres, porque no solo fue un empuje para convertirme en marxista convencido, sino en un enfermo del cine clásico. Le tengo especial cariño a esta cinta, principalmente por eso, y porque injustamente se le ha tratado como un fracaso que precipitó su "primera" retirada del cine. Algo que vamos a explicar aquí. Pero primero, el argumento de esta nueva película:
Martha Phelps (Margaret Dumont) contratará al detective Wolf J. Flywheel para proteger la vida de su sobrino, Tommy Rogers (Tony Martin), el cual ha heredado los famosos almacenes Phelps y piensa vender para ayudar a jóvenes sin recurso a aprender música. Proteger, digo, ya que hay otra parte poco interesada, encabezada por el terrible Grover (Douglass Dumbrille), en que Rogers lleve a cabo la transacción en su propio beneficio. Con la ayuda de su "secretario-chofer-cocinero-criado" Wacky (Harpo), y Ravelli (Chico) conocido tanto del joven como de Wacky, Groucho sembrará el caos y el desconcierto en los grandes almacenes, regalándonos algunas de las mejores escenas marxistas de toda su filmografía. Algunas de ellas son la escena inicial de Groucho y Harpo con la llegada de Margaret Dumont a su agencia de detectives, en la cual aparentan ser una afamada organización, cuando en realidad esta se cae a pedazos, con el timbre y teléfono falsos, la máquina de escribir y Harpo impidiendo que se escuche nada más que él tecleando, o el desayuno de Groucho escondido quemándose y formando una gran nube de humo. No tiene desperdicio. Y así continua toda la película en cuanto los hermanos están juntos. Acompañados esta vez, de geniales y divertidos números musicales de los que no pasas adelante. Así uno tras otro podría contaros cada escena que merece la pena y no terminaría. En mi opinión la mejor de los Marx en la Metro, además de Una Noche en la Ópera, y de las mejores de su filmografía.
Da gusto volver a tener en el reparto a Margaret Dumont. Sinceramente, con ella en pantalla me creo que estoy viendo realmente una buena película de los Marx. Con la cuarta hermana voy a ver un buen producto, lo sé. Además de Douglass Dumbrille, que ya había trabajado con los hermanos en Un Día en las Carreras. Y por supuesto, cabe mencionar la dirección de Charles Reisner, un director que no se prodigó demasiado pero que en su filmografía podemos encontrar entre otras la co-dirección de una de las mejores cintas de Buster Keaton, El héroe del río.
Pero la película no gustó demasiado. Obtuvo beneficios en taquilla, sí. Y no fue especialmente criticada, pero los hermanos ya estaban hartos. A excepción de Chico, ninguno de los demás necesitaba ya trabajar por razones económicas, por lo que decidieron que esta cinta sería su adiós del mundo del cine. Todos superaban la cincuentena, y el ritmo de los rodajes les dejaban exhausto, tanto a ellos como a la Metro, quienes ya no querían tener nada que ver con los Marx. Ni esta, ni ninguna otra productora de la ciudad estaba dispuesta a trabajar con ellos. Parecía que su momento había pasado y poco más podían ofrecer al gran público. Es por eso que ambas partes firman el finiquito. Pero ojo, todo esto se acordó antes de estrenar la película, no después. De hecho, la misma se anunciaba como la retirada de los Marx del cine.
Pero los Marx volverían, ya lo creo que sí. Pero no sería hasta cinco años después. En 1941 dejaron paso a algo que conmocionó aún más a todos los norteamericanos. El ataque japonés a Pearl Harbor.
Aquí podéis ver la película online:


@solocineclasico

lunes, 24 de marzo de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (XII) - Los Hermanos Marx en el Oeste (1940)


GO WEST (7,5/10)

-Usted querrá a su hermano, ¿verdad?
-No, pero es mi hermano.

Tras el discreto éxito de Una Tarde en el Circo, el mismo equipo técnico y artístico se pone manos a la obra en el siguiente film de los Marx en la Metro, Go West, traducida en España como Los Hermanos Marx en el Oeste. Edward Buzzell en la silla del director con un guión de Irving Brecher, y Buster Keaton asesorando los gags de la película, especialmente aquellos que transcurren en el ferrocarril, debido a sus conocimientos y experiencia previas. 
Los Marx viajan hasta 1870, en plena fiebre del oro, para hacer su pequeña fortuna particular. Quentin Quayle (Groucho), Joseph (Chico), y Rusty (Harpo) son tres entrañables estafadores que firman un acuerdo con el viejo Wilson un prestamo de 10 dólares a cambio de su propiedad "la Cañada del Muerto". Esto desata la ira de "Red" Baxter, el cual les roba el contrato, ya que quiere hacerse también con el terreno para poder hacer pasar por ahí las vías de su ferrocarril. Es aquí donde entra la pareja de enamorados: Eva, nieta del viejo Wilson, necesita vender la propiedad para poder casarse con su amado, Terry, por lo que los Marx se encargaran de recuperar el contrato sustraído por Baxter.
Sin lugar a dudas nos encontramos con un producto mucho más trabajado y, permitirme la expresión, parodiable que el mundo del circo en mi opinión. Uno de los géneros que más éxitos ha cosechado a lo largo de la historia del cine ha sido sin duda alguna el western, es por ello que los Marx no dudan en desmitificarlo con geniales escenas desde la estafa mutua en la estación de tren, la mina de oro "sin oro", las luchas por los terrenos para el ferrocarril, o los indios. Vemos, como no, rasgos característicos de los Marx propios de su andadura por la Metro como los cuidados números musicales y la pareja de enamorados a los que prestarán ayuda aparcando su "picara" personalidad por un momento.
Pero sin duda, empezamos a notar claros síntomas de fatiga en los hermanos durante la cinta. El humor cada vez es menos físico. Groucho cumplía 50 años y al igual que la anterior cinta aparecía en escena con un ridículo peluquín con el que trataban de rebajar la edad de su personaje. Margaret Dumont no participó en la película, y los tres hermanos cada vez estaban menos interesados en los rodajes o en los guiones, únicamente trabajaban para cobrar. Al igual que ellos, el público cada vez se mostraba menos interesado en el cine marxista, pero mientras hubiera una mínima oportunidad de hacer dinero, y la había, la Metro seguiría contando con ellos.

@solocineclasico

domingo, 16 de marzo de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (XI) - Una Tarde en el Circo (1939)


AT THE CIRCUS (7,5/10)

"¿Tienes un lápiz? Me dejé la máquina de escribir en los otros pantalones."

Vuelven los hermanos Marx. Vuelve Margaret Dumont. Vuelve la Metro. Vuelven los musicales. Vuelve la recalcitrante pareja de enamorados (esta vez, gracias a Dios, sin Allan Jones). Vuelve incluso Buster Keaton sin acreditar para los gags cómicos. Lo que no vuelve, y jamás volverá, será la exitosa estela de Una Noche en la Ópera y Un Día en las Carreras. Eso si, además de todos los datos mencionados, vuelve el intento de hacer Una Tarde en el Circo una nueva entrega de la saga iniciada por Irving Thalberg, pero se nota, y mucho, que el ávido productor ya no estaba allí. 
Chico y Harpo trabajan en un circo ambulante donde se ha cometido un robo. Acudirán a la única persona capaz de ayudarles, el abogdo J. Cheever Loophole (Groucho). Quien aprovechará también tanto para conquistar al personaje de Margaret Dumont, eterna viuda rica, como para ayudar a la pareja de enamorados. Entre medio divertidos musicales, alocadas y surrealistas situaciones, e ingeniosas frases para Groucho, y Chico.
La Metro había decidido darles otra oportunidad, a lo que los Marx aceptaron tras el sonoro fracaso de El Hotel de los Lios, pensando que podían volver a la senda del éxito, y si os dais cuenta, son las mismas bases que impuso Thalberg para llevar a cabo A night at the opera. Los elementos del éxito, salvo que por si solos no eran suficientes. Hacia falta un productor experimentado e inteligente, y eso se echó en falta. En vez de eso nos encontramos con un producto manido, que no deja de ser entretenido en muchos sentidos y al que le falta muy poco para ser una de las mejores cintas de los hermanos Marx. Ese poco era Irving Thalberg.

Caben destacar escenas como el interrogatorio de Groucho y Chico al pequeño profesor Átomo, la escena del camarote de Golliath, cualquier escena con Harpo, y la canción interpretada por Groucho "Lidia, la dama tatuada", una de sus mejores actuaciones desde Duck Soup.
Como curiosidades destacar la presencia de Jerry Maren como el enano que da vida al pequeño profesor Átomo, quien a día de hoy (16/03/2014) sigue vivo, y que ese mismo año también había aparecido en El Mago de Oz, y que por aquel entonces contaba con 18 años. El pelo de Groucho, que ya se acercaba a los 50 años, también dio problemas, principalmente por la ausencia de este, por lo que la Metro decidió colocarle un terrible y descarado bisoñé tanto en esta como en su próxima película.
(Groucho, Buster Keaton y Chico)

Y mi favorita: uno de los guionistas cómicos de la Metro por aquel entonces era Buster Keaton. Ya había trabajado junto a los hermanos en Una noche en la ópera, y sus diálogos no gustaban a los Marx, ya que no encajaban con su humor. Una tarde discutiendo con ellos acerca de esto mismo, Keaton afirmó muy solemnemente: "Solo hago lo que el señor Mayer me ha dicho que haga. Vosotros, muchachos, no necesitáis ayuda."
La película gustó tanto a crítica como a público, por lo que la Metro consideró que bajo la dirección de Edward Buzzell, podían re-dirigir nuevamente la carrera de los Marx.


(I) - Empezamos 
(II) - The Cocoanuts (Los Cuatro Cocos)
(III) - Animal Crackers (El Conflicto de los hermanos Marx)
(IV) - Monkey Busines (Pistoleros de agua dulce)
(V) - Horse Feathers (Plumas de Caballo)
(VI) - Duck Soup ( Sopa de Ganso)
(VII) - Interludio
(VIII) - A Night at the Opera (Una noche en la Ópera)
(IX) - A Day at the Races (Un día en las Carreras)
(X) - Room Service (El Hotel de los líos)

@solocineclasico

sábado, 1 de marzo de 2014

Películas- Años 50: Centauros del desierto (1956)


THE SEARCHERS - (8,5/10)

Ya no son blancos, ahora son comanches.

“Me llamo John Ford y hago películas del oeste”, era la simple presentación que hacía de sí mismo este director estadounidense, sin darse apenas importancia. Sin embargo, a lo largo de los años tanto la gente de a pie como del mundillo del cine han ido reivindicando su figura y la influencia de sus películas en el mundo del cine, y es que sus más de 140 películas dan para mucho y le han permitido lucir con orgullo el título de “Maestro” y de haber sido uno de los grandes defendidos de la Nouvelle Vague. Entre esta cantidad de cintas que dirigió, destacó en el western con títulos tan significativos como Fort Apache (1948) o la magnífica El hombre que mató a Liberty Valance (1962); su ascendencia irlandesa le inspiró para rodar cintas como El delator (1935) o El hombre tranquilo (1952); aunque también dejó hueco en su filmografía para grandes dramas rurales (Las uvas de la ira, Qué verde era mi valle), la comedia (Escala en Hawai) o la historia (María Estuardo), entre otros.
Es fácil relacionar el nombre de John Ford con el de su actor fetiche, John Wayne. En sus más de 20 películas juntos nos han dejado historias y personajes memorables y hoy queremos rescatar una de esas grandes colaboraciones que hicieron juntos: ¿cómo pasar por alto Centauros del desierto? Rodada en una época en la que el western no estaba de moda, pasó sin demasiados laureles entre el público y no recibió ningún premio destacable. Sin embargo, el tiempo ha sabido situar esta gran cinta en su lugar y es considerada una de las mejores del género, así como influencia de directores como Spielberg –confesó que la vio constantemente mientras dirigía Encuentros en la tercera fase-, Scorsese –le inspiró para rodar Taxi Driver- o George Lucas –que homenajeó una de sus escenas en La guerra de las galaxias-. Además, abrió nuevos caminos para el cine de acción gracias a sus escenas de persecuciones a caballo o sus combates, que supusieron una auténtica novedad, así como lo fueron su inclusión de la voz en off y el uso fotográfico de la profundidad de campo en sus escenas. Todos estos aspectos que favorecen el transcurso del film la convierten en una cinta que no envejece en absoluto y, como decía Wilder: “El cine que envejece es solo el cine malo. Las mejores películas de la historia del cine son aquellas que se mantienen vivas en el recuerdo para siempre”.
Centauros del desierto parte de un simple argumento que esconderá un gran contenido de forma sutil, con gran riqueza temática y con unos personajes tan bien construidos que resultan complejos, pero empecemos a situarnos para poder atajar toda esta red que se teje en este film. Nos encontramos en 1868, tres años después de la Guerra de Secesión, los estadounidenses dejaban de luchar entre ellos para ampliar sus fronteras encontrando un nuevo enemigo: los indios nativos que plantan cara a la invasión. Es en ese momento en el que el solitario Ethan Edwards (John Wayne), vuelve a su hogar tras perder la guerra -¿por qué tan tarde? Un misterio-. Una catástrofe ocurrirá a su llegada: unos indios comanches asaltarán la casa de su hermano asesinándoles y raptando a una de sus hijas, sobrina de Edwads. Desde ese instante el objetivo de nuestro protagonista será la búsqueda de los atacantes para consumar su venganza y lo hará acompañado de Martin (Jeffrey Hunter), su sobrino adoptivo de sangre mestiza.

“Algún día se convertirá en un agradable lugar para vivir, puede que hagan falta nuestros huesos como abono para que eso ocurra”

Para empezar a disgregar ligeramente toda la profundidad que tiene este mayúsculo film de Ford, deberíamos empezar a diseccionar el personaje que interpreta Wayne. Ethan Edwards es un hombre solitario que vaga durante años para volver al hogar, allí le espera un hermano y una cuñada cuya relación no es absolutamente normal y Ford lo dejará entrever en escenas sin diálogos, donde los gestos y las miradas cobrarán protagonismo, al igual que en las escenas de muerte -un elemento muy presente- no se verán, pero se podrá percibir su horror. Siguiendo con Ethan, este profesa un profundo odio contra los indios comanches, tanto que llega a conocer todas sus costumbres e incluso su lengua creándose un paralelismo entre el personaje protagonista y el antagonista, el jefe de la tribu comanche, Cicatriz (Scar en inglés, ¿os acordáis de El rey León?). En contraposición a Ethan, está Martin, claro defensor del diálogo y el aproximación a otras posturas, lo que le llevará a enfrentarse con el protagonista en numerosas ocasiones –además de por su sangre mestiza- pero a la vez ambos serán su único apoyo durante la larga búsqueda. Este complejo personaje fue uno de los papeles favoritos de John Wayne, de hecho, en 1956 nacería un hijo suyo al que llamaría John Ethan Wayne en honor al protagonista de la cinta. Sin duda, Centauros del desierto es una película sobre un ser ermitaño, lleno de contradicciones y que se mueve por una obsesión que nubla todo lo demás. 
Esta película de Ford posee una estructura circular que comienza con una puerta que se abre y acaba con una que se cierra y durante ese recorrido se tratarán diversos temas con mayor o menos visibilidad como el racismo, la territorialidad, la guerra, el adulterio, las conductas sociales o los prejuicios. Parece mentira que un film con un argumento aparentemente sencillo encierre tal multitud de matices, que son abordados con una sutileza magnánima. Una cinta imposible de olvidar y por la que nunca pasarán los años, una de esas joyas del cine clásico compuestas por un tándem de altura que el tiempo ha sabido poner en su lugar. ¿No te han entrado ganas de verla una vez más?



lunes, 24 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (X) - El Hotel de los líos (1938)


ROOM SERVICE (6,5/10)

¿Pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!

El mismo Groucho contó en una ocasión que tras la muerte de Thalberg perdió por completo el interés por hacer cine, y que el único aliciente para seguir rodando películas era el monetario. Ellos no lo sabían aún, pero sin el mítico productor de la MGM, los Marx no volverían a ser los mismos. Nadie mejor que Thalberg entendió como aprovechar al máximo el talento y carisma de los hermanos de la misma manera, y es por eso que tras el estreno de A Day at the Races, la Metro decidió rescindir el acuerdo con los Marx. Los productores de dicha casa se veían incapaces de controlar a los hermanos ni sacar ningún proyecto adelante con ellos. Jamás volverían a cosechar un éxito como los dos anteriores, o como sus primeras cintas con la Paramount. Ante tal aciago presente entró en escena Zeppo, quien representaba a los hermanos ante la incapacidad de Chico, consiguiéndoles un contrato con la RKO, productora responsable de éxitos como Top Hat (Mark Sandrich, 1935), King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933), y años más tarde, Citizen Kane (Orson Welles, 1941). Los hermanos Marx aceptaron rodar la adaptación de una exitosa obra de Broadway titulada "Room Service". Se trataba del primer guión que no había sido escrito expresamente para ellos, y eso fue algo que se notó.
Gordon Miller (Groucho) es un productor teatral que trata de estrenar la obra de un escritor novel en el mismo hotel donde se hospedan él y el resto de la compañía. Ante la falta de pagos la dirección del hotel buscará la manera de echarlos, algo que Miller, con la ayuda de Binelli (Chico) y Faker (Harpo), tratarán de impedir, al mismo tiempo que buscan un capitalista que les financia la obra, y lidian con el joven autor (Frank Alberton) que se ha presentado de imprevisto en el hotel. Como no, la historia cuenta con una irrisoria e instranscendental historia de amor. Lo que no impide a Groucho sentenciar las relaciones con una frase suya antológica:

El amor se presenta sólo una vez en la vida, y luego ya no hay quien se lo quite de encima.

(La película cuenta con unos créditos animados geniales)
Podemos afirmar que nos encontramos ante la cinta más atípica de los Marx en toda su filmografía por una serie de razones. Para empezar la música, la cual brilla por su ausencia. Esta es su primera comedia no musical, algo que a mi personalmente no me molesta en absoluto. Lo que si se echa en falta es la mítica escena musical de Chico y Harpo tocando el piano y el arpa respectivamente, especialmente el primero. Y si este aspecto ya es extraño, la relación entre los hermanos es el mayor rasgo diferenciador de todos: Groucho, Chico y Harpo son conocidos desde el primer minuto. Habitualmente es el primero quien entra en disputa con los otros dos aunque finalmente se acaban aliando para hacer de las suyas. Sin embargo aquí, esa ley no escrita, no aparece. Y es que el cine de los Marx posee unas características esenciales que en Room Service se omiten por completo, y es por el hecho de que la película no fue pensada para ellos. El guión como comedia funciona, ya que cuenta con numerosos gags, y el argumento en si permite a los Marx entretener al espectador con su repertorio de jugarretas para no ser expulsados del hotel por falta de pago, aunque esto es insuficiente. La crítica firmó unánimemente como "producto fallido" la cinta, algo que yo considero injusto. Si bien no está al nivel de sus mejores cintas, las he visto peores. Es como si el paso de los Marx por la Metro jamás hubiese tenido lugar, y a la vez, con unos hermanos excesivamente relajados en cuanto a dosis de locura y anarquía se refiere.
Falta Margaret Dumont, y eso a mí siempre me pesa, aunque visto el insoportable papelito que le encasquetaron "al dorso de la cuenta" en A Day at the Races, entendería que la mujer se quisiera dar un respiro. Un personaje en esta en la que da vida a una capitalista a la que Groucho trata de enamorar para que les financie habría dado mucho juego, pero yo no estaba allí para hacer la recomendación. En su lugar tenemos a una jovencísima y preciosa Lucille Ball, quien da vida a la novia de Groucho a quien ayuda continuamente, y con quien comparte una buena química, aunque su personaje no le exija demasiado. Por otro lado está el personaje del joven e ingenuo escritor de la obra que tratan de representar, Frank Albertson, el cual habría sido perfecto para Zeppo, ya que Albertson sobreactua en demasía. Lo mejor, sin duda alguna, de los personajes secundarios son Clifford Dunstan, como el gerente y cuñado de Groucho, Alexander Asro como camarero e interprete de Europa del Este, y por supuesto, Donald MacBride, responsable de los intentos de expulsión de los Marx del hotel. Un personaje con un fuerte carácter que no desentona en ningún momento y acompaña a la perfección a los hermanos durante toda la función.
Como decía anteriormente, la película fue un total y absoluto fracaso. Llego a convertirse en la primera película con la que una productora perdía dinero con los Marx en la cabecera. Una película fue suficiente para la RKO, quien no volvió a producir una película con los hermanos, los cuales, al poco tiempo, volvieron a la Metro.
@solocineclasico

domingo, 23 de febrero de 2014

ESPECIAL HERMANOS MARX (IX): Un Día en las Carreras (1937)



A DAY AT THE RACES (7/10)


Emily, voy a hacerte una pequeña confesión: en realidad soy veterinario, pero cásate conmigo y ya no miraré a otro animal.

Tras el sonado éxito de A Night at the Opera, la Metro se pone manos a la obra con la siguiente película de los Marx. En este caso, la historia se titulaba A Day at the Races, y contaba con un nuevo equipo de guionista a los cuales los hermanos no terminaron de convencer. Al igual que en la anterior preproducción de la película, Thalberg envió a los hermanos con el guión a varios teatro para que representaran el material y así comprobar los momentos que funcionaban y los que no. Y al igual que la vez anterior, el método funcionó, pero ahora quedaba la labor creativa en lo referente al rodaje, y he aquí que se presentó el gran problema: Irving G. Thalberg, con apenas 37 años, muere de una neumonía, por lo que la película se vio huerfana de un auténtico productor. Esta labor la cumplió Sam Wood, director de A Night at the Opera, y que repetía con los Marx tras el éxito de la anterior cinta. Sin Thalberg para imponer sentido, equilibrio y paz, la película sufrió un revés en cuanto calidad. Esto es algo que por lo visto no muchos comparten conmigo. En palabras del propio Groucho, las dos mejores películas de su filmografía fueron Una Noche en la Ópera y Un Día en las Carreras, y no puedo más que rebatir la opinión del maestro. 
El argumento consistía en lo siguiente: Un sanatorio se ve necesitado de clientes y una fuerte inversión que lo salve de la ruina. Una de las pocas huéspedes del mismo (Margaret Dumont), la cual presenta un claro cuadro de histerismo ante la falta de alguna enfermedad que la haga sentir especial, ofrece prestar el dinero necesario si nombran Director del Sanatorio al doctor Hugo Z. Hackenbush (Groucho), quien en realidad es veterinario. Al mismo tiempo, el novio (Allan Jones) de la propietaria del sanatorio (Maureen O´Sullivan), compra un caballo que compita en las carreras para así hacer dinero con el que pagar las deudas del local, pero el temible J. D. Morgan (Douglass Dumbrille), ayudado por su lacayo Whitmore (Leonard Ceeley), quien trabaja en el hotel, tratará de impedir que el caballo compita, además de adueñarse del sanatorio para construir un casino. En ese momento cuando entraran en escena Tony (Chico) y Stuffy (Harpo), quien tratarán de impedir que Morgan se haga con la suya.
Nos encontramos ante un caso curioso en esta cinta. Para empezar, la entrada en escena de Groucho a petición del personaje de Margaret Dumont recuerda bastante al de Duck Soup (y cuando ya dice lo de "es la guerra"...). El personaje de este, continuo, sufre repentinos cambios de carácter, ya que si bien tiene claro que quiere hacer el bien y ayudar a a la hermosa dueña del sanatorio a que este salga adelante, tiene unas cuantas escenas (como la de su llegada al sanatorio) en las que vemos al alocado y anárquico Groucho. Lo mismo ocurre con Chico, que roza el patetismo en las escenas en las que muere de felicidad porque la pareja está junta, y vuelve a ser el Chico que tanto nos gusta cuando estafa a Groucho en la escena de los helados de "tutti-fruti". De la misma manera con Harpo, quien está realmente tranquilo en esta película salvo en contadas escenas donde junto a sus hermanos, se deja llevar para hacer lo que mejor saber, sembrar el caos. 
Si en "Una Noche..." las carcajadas se sucedían una tras otra, en esta encontramos una historia mejor asentada aunque no por ello mejor. Todo lo contrario. El argumento no permite la cantidad de chistes que la anterior, por lo que no es hasta la aparición de Groucho cuando podemos empezar realmente a disfrutar. Es una variable inequívoca, si en escena no está Groucho o Harpo, no es graciosa. Es así. Chico sabe acompañarles, pero por su cuenta no ofrece nada al espectador. Por no decir las escenas en las que directamente no aparecen ninguno de los tres, concretamente las canciones. El tema interpretado por Allan Jones... ¿alguien me quiere explicar por qué?, ¿por qué tiene que ser cantante además de para lucirse?, ¿qué ofrece al guión? Nada. Absolutamente nada. Su personaje es innecesario. Únicamente por el deseo de Thalberg de añadir una historia de amor. Yo lo respeto, pero para nada lo comparto. Si en "Una noche..." funcionaba, aquí desde luego que no. Y es que es así. Todo aquello que se criticó en la anterior cinta de los Marx, en esta se multiplica por 10.
Cabría destacar la aparición nuevamente del genial Sig Ruman en un pequeño papel de médico en el que rebate a Groucho en una de las escenas más alocadas de la película. Al igual que a la hermosa Maureen O´Sullivan, también conocida como Jane en las clásicas películas de Tarzan. Y como mención especial, Esther Muir, quien da vida a una rubia vampiresa que junto a Whitmore, tratará de perjudicar a Groucho. La química entre ambos es algo que no se veía en pantalla desde Thelma Todd.
Además, una escena musical y el propio final con un gran número de actores afroamericanos en una época en la que Hollywood dejaba atrás el racismo, aunque por cuenta gotas. Y por supuesto, la escena de mímica entre Harpo y Chico, en la que el primero trata de advertirle de algo sobre Groucho y el segundo intenta descifrar. Un gag mítico que se repetirá en alguna de las siguientes películas de los hermanos.
A pesar de todo lo dicho anteriormente, Un Día en las Carreras no deja de ser una notable película de los Marx con escenas realmente cómicas, que sin llegar al nivel de las dos películas anteriores, deja un muy buen sabor de boca. Especialmente cuando olvidas a Allan Jones.
Los hermanos Marx se encontraban plenamente asentados en Hollywood. Eran queridos por el público y la crítica, por lo que no es de extrañar que apareciesen en todo tipo de anuncios o incluso dibujos animados.
Atención al minuto 4:50
A pesar de que la película fue todo un éxito, la MGM, sin Thalberg a la cabeza decidió rescindir su contrato con los Marx. Es por ello que estos se embarcarían en su siguiente cinta con otra de las grandes productoras, la RKO.

Entradas anteriores:
(I) - Empezamos
(II) - The Cocoanuts (Los Cuatro Cocos)
(III) - Animal Crackers (El Conflicto de los hermanos Marx)
(IV) - Monkey Business (Pistoleros de agua dulce)
(V) - Horse Feathers (Plumas de caballo)
(VI) - Duck Soup (Sopa de ganso)
(VII) - Interludio
(VIII) - A Night at the Opera (Una noche en la ópera)

@solocineclasico
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